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¿La tecnología dejará sin trabajo a los contadores?

En las últimas décadas, la incorporación de la tecnología y los procesos automatizados en la labor diaria de las empresas ha despertado dudas entre varios profesionales, sobre todo en los contadores, cuyo trabajo ha sido mencionado como aquellos que “peligran” por el avance tecnológico. Sin embargo, ¿hay bases realistas que sustenten esta idea?

La actividad contable es una de las profesiones más antiguas y útiles de la historia de la humanidad. Para muestra, basta con recordar que desde hace siglos se tienen registros de las transacciones mercantiles y de las relaciones comerciales entre países: tanto su ejecución, como su registro para su consulta posterior, eran responsabilidad de los contadores desde ese entonces.

En México, fueron los mayas los primeros en mostrar nociones de la contabilidad a través de la constancia y registro de los cobros, mientras que los aztecas llevaron un control riguroso de los tributos que recibían de otros pueblos. Durante la época de la colonia, los conquistadores fundaron en Veracruz la Real Hacienda, institución encargada de regir la situación fiscal y las políticas financieras de la Nueva España, así como las mercedes (que son, según el diccionario, una “dádiva o gracia de empleos o dignidades, rentas, títulos nobiliarios, etc., que los reyes o señores hacen a sus súbditos”), multas y registros de personas fallecidas. Los contadores de la época tenían que presentar ante el Tribunal las cuentas de todos los libros cada dos años.

Actualmente, el trabajo de los contadores se ha visto beneficiado por los avances tecnológicos, como el internet y las computadoras, los cuales han permitido ahorrar recursos, reducir tiempos y mejorar los procesos. Basta imaginarse cómo tenían que llevar las cuentas los pueblos prehispánicos, los contadores de la Nueva España o, no vayamos más lejos, los de hace 60 o 50 años: todo se hacía a mano y cometer un error, por pequeño que fuese, significaba rehacer todo, eso después de haber detectado la pifia en los libros, lo que también podía ser una labor titánica.

Por otra parte, también es cierto que la tecnología ha representado retos para los contadores: por ejemplo, hay que recordar que la contabilidad electrónica en México es obligatoria desde 2014 para personas morales y para personas físicas desde 2015; así mismo, el Servicio de Atención Tributaria (SAT) obliga a las empresas a reportar sus viáticos, pagos, compras, ventas y nóminas a través de la nueva versión de facturación, la cual es completamente digital.

Los profesionales de la contabilidad han tenido que adaptarse a estas condiciones, pero es un hecho que la automatización en las declaraciones les ha permitido realizar su labor de forma más eficiente. Así mismo, tecnologías como la nube les permiten asegurar su información y acceder a ella fácil y eficientemente, ventajas que también tienen los contribuyentes y dueños de empresas, pues pueden gestionar la nómina o las facturaciones gracias a sistemas contables en línea.

En otras palabras, las herramientas digitales no sustituyen el trabajo de los contadores, sino que facilitan su trabajo. Además, son ellos los que interpretan y ejecutan las instrucciones de las autoridades hacendarias, se mantienen al día sobre las actividades financieras de la empresa y saben en dónde pueden encontrar cada registro cuando se necesita.

Por éstas y más razones, la contabilidad es una de las profesiones más solicitadas e indispensables dentro de una organización. Prueba de ello es el alza que ha mostrado su matriculación: de acuerdo con el Observatorio Laboral, en 2016 se registraron 722,466 profesionistas, mientras que la cifra aumentó a 735,611 al año siguiente.

El éxito de las operaciones financieras de las empresas depende, entre otros factores, de la labor de los contadores, de su grado de actualización tecnológica y de su compromiso. Recuerda: la tecnología no sirve para nada si no hay profesionales que sepan utilizarla en favor de las actividades humanas.